martes, 3 de noviembre de 2015

Ajo

El Ajo es en realidad el bulbo de una planta de mayor porte, perteneciente a la misma familia de las cebollas. La planta del ajo tiene flores pequeñas, de color blanco y su fruto guarda en su interior unas semillas muy oscuras en forma de riñón.
El bulbo o ajo, se encuentra envuelto con una película blanca o rojiza de aspecto similar al del papel, aunque muy fina, transparente y quebradiza. Las hojas del ajo son en general planas y alargadas y sus raíces pueden alcanzar profundidades de casi medio metro. El tallo puede producir también en ciertas especies, algunos bulbos. El ajo está constituido a su vez por numerosas piezas, llamadas comúnmente dientes, los cuales se separan unos de otros fácilmente. Cada ajo puede tener alrededor de diez dientes, cada uno de los cuales puede dar origen a una nueva planta.
Sus características principales son su aroma y sabor intensos, los cuales le otorgan un gran valor culinario como condimento indispensable en la cocina desde las civilizaciones más primitivas. Este olor tan característico se debe a la presencia de una sustancia llamada aliína, la cual por acción de diversos procesos de fermentación termina convirtiéndose en disulfuro de alilo que le otorga ese aroma tan característico. Su origen se sitúa en Asia, desde donde llegó a Europa y se arraigó permanentemente en su cocina.
Sus aplicaciones en la medicina herbaria son ampliamente conocidas y reconocidas, y se deben a su contenido de vitaminas, sales minerales, almidón, azúcar, crimina y muchas otras sustancias útiles para la nutrición. A pesar de que se le atribuyen múltiples propiedades, la investigación sobre esta planta es incesante y tiene aun un gran potencial dentro de la medicina.
Las aplicaciones farmacéuticas del ajo son amplísimas, y sus propiedades varían según esté cocido o crudo por la variación de sus compuestos al producirse un cambio de temperatura.

Beneficios del Ajo:
Dolor de oído: El aceite con ajos machacados se hierve, se cuela y luego se aplican unas gotas tibias.

Reumatismo: Machacar ajos y aplicarlos en las partes afectadas Alivia los dolores reumáticos.

Tos ferina: Ajos, en infusión con un poco de azúcar.

Insomnio: Comer en la noche ensalada de ajos con lechuga.

Lombrices: El zumo de ajo mezclado con leche es un gran remedio para expulsar las lombrices.
El ajo es la medicina natural adecuada para evitar la proliferación de las amebas y ser víctima de una amebiasis severa. El consumo constante de ajo evita que las amebas se multipliquen, pero si ya estos molestos parásitos están transitando por su organismo es recomendable tomar una copa de aguardiente con ajos molidos en ayunas durante tres días, esto garantizará la limpieza general de su sistema digestivo.
Manchas en la cara: Machacar ajos y aplicar sobre las manchas. Comer un diente de ajo crudo al mismo tiempo, durante varios días.
Mala digestión, tuberculosis, resfriados, bronquitis, asma, estreñimiento, enfermedades del hígado y riñones: Ha de consumirse crudo frecuentemente para suavizar muchos de los síntomas de estas enfermedades.
Para aliviar el dolor ocasionado por abscesos es un buen remedio la maceración y posterior cocción de 7 u 8 dientes de ajo, luego aplicarlos de forma externa sobre la parte afectada.

Difteria: Consumir ajos en maceración, los cuales constituyen una cura efectiva si se toman con frecuencia.

Acción expectorante: Tomar el zumo del ajo ayuda a expulsar con mayor facilidad flemas y mucosidad.

Gota, reumatismo, diabetes: Comer ensalada de tomate con ajo triturado, con la mayor frecuencia posible. El ajo incrementa el nivel de insulina en la sangre.

Diurético y antiespasmódico: Se recomienda tomar sopa de ajos, evitando echar una gran cantidad de sal en ella o incluso evitándola por completo. Se recomienda igualmente para combatir ciertos tipos de cáncer, estados de depresión y estrés.

Antibiótico: Un cataplasma de ajo, combate numerosos hongos, bacterias y virus.
Afecciones cardiovasculares: Su consumo habitual como condimento y especialmente cocido por su contenido de adenosina y ajoeno, reduce el bloqueo de las arterias, la presión arterial y el colesterol. Controla también los daños causados por la arteriosclerosis.

Repelente: El ajo posee una sustancia que repele de forma natural a los mosquitos y que no puede metabolizarse, lo cual obliga al organismo a expulsarla a través de la transpiración. Esto crea una barrera natural contra los insectos que evita la exposición a los químicos presentes en los repelentes industriales que pueden afectar su piel.

Diabetes: El ajo puede reducir el azúcar en la sangre e incrementar la liberación de insulina.

Contraindicaciones:
En grandes dosis puede ser perjudicial, han de evitarlo las personas que sufren de dolores de cabeza y biliosidad.
Tampoco se recomienda para mujeres durante la lactancia.

No se ha demostrado científicamente que las personas que ingieren ajo no son picadas por los mosquitos.
Es importante destacar que el Ajo (Allium sativum) es un repelente natural no tóxico para el control y erradicación del Caracol Africano A chatina Fúlica, así también como el Cedro  (Cedrus deodara).
También se usa el ajo en vía tópica para combatir las verrugas, además de ser también un eficaz vermífugo por vía oral (perlas de ajo).  Hay una larga tradición de uso en la medicina herbaria, que ha utilizado el ajo para la ronquera y la tos. Los indios Cherokee lo usan como expectorante para la tos y para los caballos.

Composición química:
Sulfóxido (2,3%). Derivados del alquilcisteïna como alliínes (alilalliína, propenilalliína y metilalliína), aceites esenciales (0,2-0,3%) como la garlicina o el sulfóxido de alilcisteïna del bulbo intacto. Cuando el bulbo es triturado o partido, la alliína (inodora) hidroliza por la alliinasa produciendo allicina (responsable del olor característico del ajo), que se transforma rápidamente en disulfuro de alilo.
Polisacáridos homogéneos. Fructosanes (hasta un 75%)
Saponinas triterpénicas (0,07%)
Sales minerales (2%): hierro, sílice, azufre y yodo.
Pequeñas cantidades de vitaminas (A, B1, B3, B6, C) y adenosina
En general las características del ajo dependen de la riqueza del suelo donde crece. La planta da por destilación 0,25% de aceite esencial.

Toxicidad:

La toxicidad del ajo es muy escasa. El uso del ajo en dosis elevadas, especialmente crudo o en extractos, está desaconsejado en casos de hemorragia, ya sea de causa traumática (heridas, accidentes, etc.) o menstrual (reglas abundantes). Así pues, debido a su acción anticoagulante, dosis altas de ajo pueden prolongar las hemorragias y dificultar los procesos de coagulación. Asimismo, su ingestión continuada y abusiva (habitualmente más de tres o cuatro grandes al día) puede provocar una cierta irritación en el estómago y así originar dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarreas, etc. Puede también generar estos mismos efectos en personas que ingieren ajo teniendo el estómago vacío. No es aconsejable la ingestión durante la lactancia, ya que los sulfóxidos pueden acceder a la leche materna y conferirle un sabor desagradable, pero no se conoce en detalle cómo afecta su ingesta en niños
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